Retrato de una soñadora solitaria

Agosto 11, 2008 at 7:37 pm (Sueños rotos)

Soñadora de sueños perdidos, buscando metas en nubes lejanas. Y de golpe caigo a un suelo cubierto por piedras afiladas que me hacen gritar del dolor. Abro los ojos, veo el verdadero color de la escena y me decido a llegar a metas que pueda tocar. Luego, sin darme cuenta, vuelvo a soñar. Así he vivido siempre y aunque lucho contra mis sueños, muchos de ellos se encargaron de romperme el corazón. Mis ojos brillan ante nuevas ideas, ideas que adorno de marfil y oro, para luego llorar porque el oro se volvió hierro y el marfil me costo la muerte de mi elefante favorito.

  Vivo acompañada por mil personas, pero solo diez se han dado cuenta de que respiro, aunque yo necesito de esas mil para poder seguir haciéndolo. Sola como podría estar una hormiguita que se decidió a nadar en el mar, acompañada como la misma hormiguita en un condominio para mariposas.

  Sonrío demasiado, para esconder las lágrimas causadas por recordar días que se acabaron, para esconder mi tímida mirada que se refugia en los azulejos del piso, para pintar mi futuro que me parece gris de un color verde manzana. Y sigo sonriendo, porque hace más feliz a las diez personas que me  escuchan verme así que contar las lágrimas de mis ojos.

  Odio las pesadillas interminables, de esas donde es imposible gritar; una lágrima de alguien a quien quiero y el puré de zapallo en el almuerzo que esperaba con ansias. Disfruto de las pequeñas cosas hermosas de la vida, como los colores del amanecer o el abrazo de mi madre por las mañanas, las gotas de lluvia caer en el campo y el aroma de la tierra mojada. Suspiro con cada historias de amor que encuentro en el cine, pero rechazo al que se atreva mirar dentro de mis ojos, cualquiera que intente inventar una de esas historias tomado de mi mano.

  Mi pasatiempo favorito es servir de bastón a quien ha caído en medio de la batalla, escuchar las historias que me tengan que contar y salvar aquellas que todavía tengan tiempo de sonreír.

  Y una vez más, caigo en mi mundo de fantasías, mi mundo romántico donde abundan la poesía y el chocolate. Duermo entre mariposas y con estrellas en mi techo, que dejan de brillar cuando mis ojos son vencidos por el sueño; en un cuarto de ensueño, con columnas de oro y velos multicolores bailando para mi. Y cierro mis ojos para volverlos a abrir con la luz de la siguiente mañana. 

 

 

 

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Descripción de una incansable pelirroja

Agosto 11, 2008 at 7:36 pm (Sueños rotos)

Una llama de fuego bailando al ritmo del viento llega a cubrirme por entero los hombros. El color de mi cabello es poco común, un marrón rojizo que salta hasta mis ojos y de ahí a mis pestañas y cejas. Como un felino preparado escrupulosamente por la naturaleza para poder camuflarse.

  En mi cara de trapecio coronado por una amplia frente, que se corta de golpe por dos senderos de color marrón, dos clones de Marte brillan sin cesar. Para proteger estos insólitos especimenes, se colocaron encima de ellos una ligera cortina de curvas que saltan hacia arriba, del mismo color para que no sean vistas. Si en algún momento decidieran escapar, en medio de ellos un tobogán de pecas largo los espera para ayudarlos a saltar lejos de su eterna prisión. Y, por su si salto no es tan lejano como se necesita, debajo los esperan unos labios acolchonados que esconden una blanca sonrisa. Mi pequeño mentón se encarga de terminar este trapecio, que normalmente tendría líneas toscas, de manera delicada, dándole a mi rostro un final ligeramente circular.

  Mi cabello brillante descansa en mi cabeza y ésta en un cuello de tubo de ensayo, delgado y largo, que continua de la misma manera hasta las puntas redonditas de mis pies, dando pocas y sutiles curvas. Mis brazos de la misma manera delgados, están divididos a la mitad por unos codos pequeñitos salpicados graciosamente por una serie desordenada de pecas, como montañas de helado de vainilla con chispas de chocolate. Mis manos menudas de dedos rebeldes, nudillos de soga gruesa y uñas de escamas de pescado, están surcadas por un destino arcano que no me interesa conocer ahora.

  Si me ves de lejos parezco más alta de lo que soy, de cerca no soy tan delgada como parece por lo que prefiero mantenerme a una distancia promedio, antes de que se descubra mi secreto.

  Con movimientos algo ligeros y algo graciosos escapo del bullicio por las veredas del mundo, con la mirada clavada en el lugar donde tengo que llegar. Si alguien se cruzara por mi camino no notaría ni su sombra al pasar. Con pasos largos y rápidos camino mirando hacia el frente, siempre para delante; los brazos bailando al ritmo armónico de las piernas, el movimiento de la cadera escondido por el peso de la infaltable cartera larga. Así camino hoy y caminare mañana, hasta que logre encontrar el tesoro que Dios ha puesto en mi camino.

 

 

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